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La oficina del futuro: espacio de desarrollo e innovación

AMIC

19 de mayo del 2022

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La oficina del futuro: espacio de desarrollo e innovación

Por  Yahir Sarmiento,  Director / Head of PDS Cushman & Wakefield México Central America & Caribbean

El regreso paulatino a los espacios laborales ha generado reacciones diversas. Desde aquellos que se oponen rotundamente a abandonar el trabajo remoto hasta aquellos que buscan desesperadamente retomar el contacto humano, las oficinas comienzan a repoblarse con muchas dudas, pero una única certeza: renovarse o morir.

El lanzamiento del reciente estudio Revisión a la oficina del futuro, realizado por Cushman & Wakefield, confirma este postulado e introduce a tres realidades acerca de lo que les espera a los espacios de trabajo durante los próximos meses. Desde el enfoque económico que produce el crecimiento en la demanda de estos espacios hasta la posible larga permanencia del enfoque híbrido, pasando por las “nuevas costumbres” de la oficina, el fin de la pandemia por COVID-19 trae importantes cambios.

Algunas de esas modificaciones ya se llevan a cabo en algunos sectores de la industria, de hecho, el reporte se compone de la revisión a algunos países (México entre ellos) y la manera en la que han enfrentado los estragos de la contingencia sanitaria. Todas las acciones son variadas y dirigidas al bienestar del personal, pero coinciden claramente en que más que un espacio de trabajo, la oficina será ahora un espacio de desarrollo e innovación.

El origen y evolución de la oficina

Antes de profundizar en los cambios que vienen, vale la pena mencionar que la oficina es un espacio en constante evolución. Desde su creación en 1729 hasta los más recientes enfoques de horizontalidad y flexibilidad, la oficina destaca por adaptarse al momento histórico del que es parte para que las y los colaboradores desempeñen sus actividades en un lugar dedicado exclusivamente a ello.

Y es que no debemos olvidar que la primera evolución de la oficina fue la de convertirse en un almacén de documentos a un espacio en el que la burocracia pudo desarrollarse de manera organizada, aunque no sería hasta la implementación del modelo Ford de producción en línea que la oficina tomaría la forma más conocida (división por áreas de trabajo) y que perduró por años hasta la llegada de los cubículos como forma de privacidad. Aún así, la aportación de Henry Ford seguiría (y sigue) siendo la constante en la mayoría de las empresas.

En los últimos 50 años se han producido los cambios posiblemente más visibles, tanto para la organización como para los colaboradores. Las oficinas abiertas con enfoque sustentable y hacia el bienestar son la norma más que la tendencia de la última parte del siglo XX y hasta las primeras décadas del XXI, rumbo que se vio ligeramente interrumpido por la pandemia que obligó a una buena parte de la fuerza laboral a trabajar desde casa.

¿Seguirá existiendo la oficina?

La respuesta a esta pregunta es sí, pero en un concepto ampliado puede decirse que tendrá modificaciones sustanciales que darán paso a un nuevo capítulo de su evolución. El reporte Revisión a la oficina del futuro es muy claro al decir que el esquema híbrido llegó para quedarse, por lo que a la oficina se unen otros espacios que ayudarán en la formación de un ecosistema laboral que hará que pueda trabajarse desde cualquier lugar, pero sólo en la oficina se producirá la colaboración e innovación.

Esto se traduce en un aumento en la productividad, pues la oficina se transforma en promotora de la conexión social y el bienestar emocional. Esto es algo que se había anticipado en los procesos de reincorporación laboral locales y globales que Cushman & Wakefield diseñó durante la evolución de la contingencia sanitaria, en donde procesos de Wellness, Change Management y Workplace Strategy resultaron vitales para garantizar la continuidad de las organizaciones.

Específicamente hablando de México, en el Reporte se menciona que un tercio de los trabajadores son los que se debaten entre volver o no volver del todo a la oficina. Sin embargo, los primeros dejan claro que volverán en el entendido de que la oficina se volvió un lugar inspirador que balanceé la vida laboral entre lo financiero (el sueldo) y el bienestar (salud mental), lo que reafirma que buscan hacer de la ida a la oficina una experiencia laboral.

Además, debe considerarse el factor generacional en esta evolución de la oficina. Los sectores más jóvenes de la fuerza laboral (los llamados millennnials y la generación Z o centennials) buscan añadir a su experiencia presencial en la oficina el factor aprendizaje, es decir, que su crecimiento y desarrollo profesional esté garantizado.

En conclusión, la oficina del futuro se une a un ecosistema laboral que busca un balance entre el desarrollo profesional, la creatividad e innovación para garantizar que la productividad aumente conforme el bienestar económico y psicosocial también lo hace. Pero es importante recalcar que este futuro aún se sigue escribiendo y más pronto que tarde habrá ajustes que moldearán este espacio laboral imprescindible, pero es un hecho que nos seguiremos viendo en la oficina para contribuir al desarrollo social y económico de nuestro lugar de residencia.

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